Una clave para mejorar la enseñanza
¿Dónde está la clave?
Siempre he pensado que la clave para mejorar la enseñanza está en los docentes, aunque desde las altas esferas educativas y desde la propia sociedad, se siga sin valorarnos.
El docente es el que crea el ambiente y las circunstancias para que las realidades de cada alumno se palpen y se aprovechen eficazmente.
El docente se enriquece continuamente reflexionando sobre su propia experiencia, con ideas venidas de personas distintas, de situaciones distintas, de intereses distintos.
El docente se pone en marcha, partiendo de la observación del alumno e intenta que este construya conocimiento por sí mismo. Esta actitud es la que abre estelas de luz en la labor docente. En este momento es cuando tiene en sus manos las claves para poder enseñar.
En el proceso enseñanza-aprendizaje interviene todo el cuerpo, todas las sensaciones, todas las emociones, todas las circunstancias y además, lo que el niño percibe de todo esto es global, por lo tanto el aprendizaje no se puede dividir, ni se puede separar del sentimiento ni de la emoción.
El docente, que es quien palpa y respira los sentimientos y emociones de sus alumnos, es el que se atreve a no programar a priori sin contar con la realidad de su aula, de su colegio, de su equipo.
El docente es el que planifica con un componente importante, de amor por lo que hace, intuición y de capacidad de improvisación y de adaptación. Esto hace que la libertad sea la que conduzca al orden y al respeto en sus espacios de intervención.
El docente escucha a los alumnos, aprende de ellos, deja actuar y pensar espontáneamente, Se deja arrastrar por los inquietos y espera el momento para intervenir, si es necesario.
El docente aprende de los compañeros, de los padres, de la sociedad. Investiga, observa y escucha siempre. Sus planteamientos son sorprendentes, flexibles, reales, novedosos, adaptados a cada uno de sus alumnos, jamás se repiten, jamás dejan de ser y de estar consensuados.
Es muy posible que los docentes que lean este comentario piensen que el sistema educativo, tal cual está y se desarrolla en las aulas, da pocas opciones a no programar, a no separar por áreas, a no impartir programas cerrados a todos los alumnos a un tiempo con un profesor estándar...
Pero lo cierto es que los alumnos nos demandan lo contrario y ahí está la verdadera valía del maestro. Ahí está la clave y el ser CLAVE para mejorar la enseñanza.
Nos toca, a los docentes, demostrar que los alumnos aprenden más y mejor de una forma globalizada, libre y significativa y que lo hacen construyendo conocimiento, pensando con el corazón, dando rienda suelta a las emociones, a la creatividad y a los sentimientos compartidos.
Mª Dolores González Valverde
Comentarios
Publicar un comentario